(EFE).- El español Alejandro Sanz,
que esta noche ofreció un concierto en Santiago, hizo olvidar por un
rato, con sus canciones y gran carisma, las penurias que los chilenos
han pasado desde el terremoto del pasado 27 de febrero.
Desde
que inició su presentación en el estadio Arena de la capital chilena y
hasta que concluyó, el cantante supo recordar a las víctimas y a los
damnificados por el movimiento telúrico que suman dos millones de
personas.
"Me preocupa Chile, me preocupan también ustedes,
esto va por Chile", señaló Sanz antes de comenzar su presentación en
medio de aplausos y gritos ensordecedores de sus seguidores.
Todas
las canciones que Sanz interpretó fueron coreadas por el público
mayoritariamente femenino, aunque también se veían parejas que,
seguramente, se habían enamorado con los temas de uno de los más
destacados artistas españoles de los últimos años.
"Mi Peter
Punk", "Lo que fui es lo que soy", "Desde cuando", "Viviendo de prisa"
y "Nuestro amor será leyenda", fueron las canciones con las que Sanz
inició su concierto, coreado por unas 8.000 personas.
Alejandro
Sanz, que ya grabó la parte que le corresponde de la canción "Gracias a
la vida", de Violeta Parra, a la que se sumarán otras grandes voces
como Miguel Bosé
y Michael Buble, entre otros, y cuyos fondos irán en beneficio de los
damnificados, supo del gran cariño que le tienen sus admiradores en
Chile.
Desde que el artista español entró al escenario, el
público se levantó de sus asientos para cantar y, en algunos casos,
llorar con las letras de las canciones de Sanz.
"Corazón
partío", uno de sus primeros éxitos, que estuvo por meses en los
primeros lugares de las listas de discos más escuchados y más vendidos,
fue coreado con tanta fuerza por los presentes que la voz de Sanz no se
escuchaba.
De pocas palabras, el artista siguió con una
batería de canciones como "Cuando nadie me ve", "Sin que se note", "Si
hay Dios", "Quisiera ser" y "Mala".
Con el acompañamiento de
una banda en que las cuerdas se destacaron por sobre los otros
instrumentos, el cantante español le sacó partido al final de cada
canción, con una escenografía totalmente "electrónica y abstracta".
Tras
un pequeñísimo descanso, aparecieron los músicos y Alejandro Sanz
interpretó "No es lo mismo" y "Looking for Paradise", éste último
grabado junto a Alicia Keys, que el público bailó, cantó y llevó el ritmo con los brazos en alto.
Con
su presentación, el español hizo olvidar por momentos la angustia, el
estrés, el nerviosismo y el síndrome del vértigo que sufren cientos de
chilenos a causa de las más de trescientas replicas que se han sentido
tras el terremoto que dejó casi 500 muertos.
Sanz también interpretó "Lo ves", "Tu no tienes la culpa" y "Tu letra podré acariciar".
En
el escenario, el artista español señaló bastante emocionado: "Espero
que con estas canciones hayan olvidado un poquito lo que ha ocurrido en
vuestro país". "Cuidénse mucho, Viva Chile", gritó Sanz, esta vez con
el emblema patrio chileno colocado en el atril del micrófono.
Sus últimas canciones fueron "A la primera persona", "Mi soledad y yo" y "Amiga mía".
Este jueves, el artista español, repetirá el concierto en el mismo recinto, cuyos boletos están casi todos vendidos.